Descripción

Victoria Pariente, la enóloga y alma de la célebre bodega de Rueda, es homenajeada en el primer rosado que la casa elabora. Un elegante y sutil coupage de Garnacha, Tempranillo y Viognier concebido por sus hijos, Martina e Ignacio Prieto Pariente, para brindarle su reconocimiento por haberles transmitido la pasión por el viñedo y el vino. La opción perfecta tanto para aquellos que busquen seguir ahondando en el atractivo porfolio de José Pariente como para los amantes de los rosados de calidad. 

Ficha técnica

Tipo
Rosado
Añada
2022
Grado
12.5% vol.
Variedad
Garnacha, Tempranillo, Viognier
Origen
IGP Castilla y León

Cata

Vista
Color rosa pálido.
Nariz
Aroma elegante e intenso, muy frutal a fresa, frambuesa, granada y mora con final de pétalos de rosa y jazmín.
Boca
Ataque suave y agradable. Vino equilibrado y untuoso, persistente y fresco con notas de cereza en el retrogusto.
Temperatura de servicio
Entre 10 y 12 °C.
Maridaje
Vino perfecto con aperitivos y para acompañar platos de pescado y marisco, ensaladas, pastas, arroces, todo tipo de ahumados y quesos suaves.

Viñedo y elaboración

Descripción
Viñedos ubicados en los términos municipales vallisoletanos de Pedrosa del Rey (Garnacha); Mucientes (Tempranillo) y La Seca (Viognier).
Edad
Cepas plantadas en 1945 (Garnacha), 1960 (Tempranillo) y 1999 (Viognier).
Suelo
De distinta composición. En el viñedo de Garnacha con sedimentos de areniscas, arcillas y pudingas calizas pliocénicas, que en superficie originan suelos pardos calizos sobre material no consolidado. En el de Tempranillo, arenas, calizas y gredas yesíferas que reposan sobre arcillas y margas. Por su parte la Viognier está plantada en tierras pardas, ricas en calcio y magnesio, de fácil laboreo y pedregosas con una buena aireación y drenaje y afloraciones calizas en las cotas más altas de las ondulaciones. Éstas además son permeables y sanas, con una textura que varía de areno-limosa a limosa.
Clima
La añada 2022 estuvo marcada por un verano en el que el viñedo sufrió los efectos de una sequía severa. Además, las sucesivas olas de calor dispararon las temperaturas. Como resultado durante el mes de agosto la viña dejó de madurar. La paciencia y la espera hasta el mes de septiembre, cuando las lluvias aparecieron y las temperaturas se moderaron, permitieron una maduración fenólica lenta, con niveles de acidez adecuados. La escasez de agua durante la época estival propició que la uva llegara a bodega en perfectas condiciones sanitarias y los mostos resultantes de una gran calidad.
Rendimiento
2.800 kilogramos por hectárea (Garnacha), 2.200 (Tempranillo) y 4.400 (Viognier).
Vinificación
Ensamblaje de las variedades sin maceración. Después, los mostos fueron fermentados y el vino tuvo una crianza con sus propias lías de 4 meses.