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Hay lugares donde el vino es un desafío geográfico y en la Ribeira Sacra, con laderas imposibles trabajadas íntegramente a mano, Pedro Rodríguez, el elaborador “rebelde” que da nombre a Guímaro, ha devuelto el prestigio histórico a sus viñedos familiares con tintos atlánticos de mínima intervención y altas puntuaciones. Un universo de culto donde el nuevo Guímaro 2025 y el magnético Camiño Real ofrecen la cara más fluida y accesible de la gama, mientras que en el extremo de la exclusividad se sitúan joyas parcelarias, vinos profundos y minerales de cepas viejas que expresan el alma indomable de cada viñedo.
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