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En los silencios de sus picos, allá donde el cielo parece tocar la piedra, se está escribiendo un capítulo fascinante que conquista a los amantes de la fluidez y la mineralidad. En un momento en el que la tendencia hacia los tintos ligeros parece reinar, la sierra se ha convertido en el epicentro de esta revolución. Aquí, la Garnacha ha aprendido a volar impulsada por el granito y la altitud. Bienvenido al paraíso de la capa baja, de los colores pálidos y de la delicadeza aromática; un rincón donde las tres “G” se dan la mano para crear algo verdaderamente único y con una de las mejores relaciones calidad-puntos-precio del país.
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