{"id":21976,"date":"2022-04-11T08:00:00","date_gmt":"2022-04-11T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.bodeboca.com\/blog\/?p=21976"},"modified":"2024-08-28T12:25:41","modified_gmt":"2024-08-28T10:25:41","slug":"silvia-garcia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.bodeboca.com\/blog\/silvia-garcia\/","title":{"rendered":"Elogio al oficio de sumiller, por Silvia Garc\u00eda"},"content":{"rendered":"<p>A menudo se oye hablar de los sumilleres como extra\u00f1os seres elegantes y estudiados, dedicados a desarrollar eternos discursos sobre ese arte ef\u00edmero que, supuestamente, existe dentro de una botella de vino.<\/p>\n<p>Refinados en muchos casos hasta rozar el rid\u00edculo, modernos defensores de vinos naturales o biodin\u00e1micos con aires de <em>hippie<\/em>, enciclopedias del saber beber, ancianos encandiladores de la vieja escuela o j\u00f3venes presuntuosos ignorantes de lo poco que saben. En definitiva, redichos, arrogantes y marisabidillos.<\/p>\n<p>Sin embargo, esta mirada con la que se nos juzga y se nos define es fr\u00edvola y deja de lado muchas facetas de nuestro querido oficio. Ciertamente, \u00bfqui\u00e9n no ha pensado algo de esto al leer una entrevista, entrar en nuestras cuentas de Instagram o escucharnos en alguna ponencia?<\/p>\n<p>En muchos casos, <strong>soy consciente del que despertamos admiraci\u00f3n y hast\u00edo a partes iguales. Y es que nuestros escuchantes est\u00e1n cansados de o\u00edr hablar del paisaje dentro de una botella o de la historia l\u00edquida de una bodega<\/strong>. De nuestro s\u00edndrome de Di\u00f3genes del conocimiento del vino, de los puros, los aceites, los sakes, el caf\u00e9, las infusiones, cacaos o whiskies. Y todo ello, \u00bfpara qu\u00e9?<\/p>\n<p>Alimentamos la bestia que tenemos dentro, hambrienta de conocimiento, \u00bfpara qu\u00e9? Desde luego no vamos a salvar el mundo con ello. \u00bfPara qu\u00e9 tanto esfuerzo entonces en cursos, concursos, viajes o catas?<\/p>\n<p><strong>En esta profesi\u00f3n nuestra, cincelada a golpe de pasi\u00f3n, la l\u00ednea de la vida personal y profesional queda difuminada y el mundo del vino pasa a ser el centro de nuestra<\/strong>. Nuestro entorno conoce bien nuestros horarios interminables, nuestros d\u00edas libres a destiempo o que nuestro \u201cseguro, cien por cien\u201d nunca es una garant\u00eda porque puede surgir una feria de vinos, una ponencia, un viaje, una cata de nuevas a\u00f1adas o de las amadas a\u00f1adas viejas, y todos ellos son rituales sagrados.<\/p>\n<p>Y as\u00ed aprenden a querernos con nuestras ausencias, con nuestras vacaciones condicionadas por una necesidad de descubrir una nueva bodega, un nuevo restaurante con una carta de vinos por descifrar o una destiler\u00eda de la que hemos o\u00eddo hablar y que parece sorprendente. Nos quieren sabiendo que nuestro primer amor es el vino y que remar contra esa corriente es in\u00fatil.<\/p>\n<p>En contra de lo que pueda parecer, esto no es egocentrismo. No queremos saber para demostrar nada a nadie. Esto es simplemente amor a nuestro trabajo y amor por nuestros clientes que son, al fin y al cabo, nuestra raz\u00f3n de ser.<\/p>\n<p>Porque sabemos que cuanto m\u00e1s viajemos, m\u00e1s conozcamos o m\u00e1s aprendamos, m\u00e1s vamos a entender a nuestro cliente para ofrecerles aquello que realmente le guste. As\u00ed, <strong>una cara de satisfacci\u00f3n, un gui\u00f1o c\u00f3mplice, un breve \u00abes justo lo que buscaba\u00bb o un \u00abgracias por el descubrimiento\u00bb son nuestras mejores recompensas<\/strong>.<\/p>\n<p>Somos conscientes de que nuestros clientes hacen un hueco en su apretada agenda para que nosotros los ayudemos a sentirse, por un momento, m\u00e1s libres, comprendidos y felices. Y eso pretendemos. Ofrecer felicidad, crear recuerdos imborrables que merezcan un brindis.<\/p>\n<p>Todo empieza con una mirada, un vistazo r\u00e1pido mientras te aproximas desde el guerid\u00f3n hasta su mesa. Los observas detenidamente, pero siempre desde la discreci\u00f3n. Un estudio r\u00e1pido y conciso de cada uno de sus gestos, de esa mueca que desvele algo sobre su estado de \u00e1nimo, son la pista que indica c\u00f3mo debes entrar en la mesa y entablar esa primera conversaci\u00f3n que ser\u00e1 vital, ya que puede definir la experiencia gastron\u00f3mica subsiguiente de forma absoluta.<\/p>\n<p>Desafortunadamente, ya no tenemos un tiempo indefinido para charlar con nuestros clientes como si de un camarero de una antigua pel\u00edcula de Hollywood se tratase. Y no solo porque nuestro tiempo es oro, sino porque lo es el del cliente, que no ha venido a escucharnos a nosotros, ni mucho menos a una clase magistral sobre maravillosos y \u00fanicos universos l\u00edquidos. El protagonista es \u00e9l y nosotros, r\u00e1pidos, elegantes y eficaces, debemos observar, entender, y solo entonces, hablar.<\/p>\n<p>De esta manera, <strong>el estudio, las catas y los viajes tienen como \u00fanico fin ese momento sagrado en el que, tras comprender a un cliente, eres capaz de escoger una referencia a su gusto<\/strong>.<\/p>\n<p>No, no vamos a salvar el mundo, pero vamos a crear hermosos momentos.<\/p>\n<p>_______________<\/p>\n<p><em>Silvia Garc\u00eda es una de las mejores sumilleres de Espa\u00f1a. Tras haber trabajado para el <strong>Grupo Kabuki<\/strong> y formar parte del equipo de <strong>Mugaritz<\/strong>, desde noviembre de 2020 es la <strong>Head Sumiller del Mandarin Oriental Ritz, Madrid<\/strong>; ic\u00f3nico hotel que cuenta actualmente con cinco espacios gastron\u00f3micos liderados por el chef Quique Dacosta.<\/em><\/p>\n<div id=\"themify_builder_content-21976\" data-postid=\"21976\" class=\"themify_builder_content themify_builder_content-21976 themify_builder themify_builder_front\"><\/div>\n<p><!-- \/themify_builder_content --><\/p>\n<div id=\"themify_builder_content-21976\" data-postid=\"21976\" class=\"themify_builder_content themify_builder_content-21976 themify_builder themify_builder_front\">\n\t<\/div>\n<!-- \/themify_builder_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A menudo se oye hablar de los sumilleres como extra\u00f1os seres elegantes y estudiados, dedicados a desarrollar eternos discursos sobre ese arte ef\u00edmero que, supuestamente, existe dentro de una botella de vino. 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